
Es todo sin querer,
insistís.
Yo miro alrededor,
no hace falta explicación,
me aburro,
siempre,
ya no hay más lágrimas,
ni boulevares,
ni cantos,
en el momento me reconozco,
el momento en el cual los criterios se hacen fuertes,
pero no hace falta.
Ni lágrimas.
Ni ilusiones.
Ni futuro.
Sólo aburrimiento.
4 Comments:
uia! ¿se vino la noche del aburrimiento?
Amanece, si es la noche. Palabra.
Y vuelve lo que se fue, pero no todo, y vienen cosas nuevas. No como las otras; nuevas.
Conmovedora sos, como cada vez.
Beso,
J.
hay que empezar a votar por las avenidas, yo opino
escalinatas que están pegaditas a la aduana, que lindas son.
y, más sí, me siento.
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